viernes, 3 de julio de 2015

¿Un día de olvido?

14 es un numeral como cualquier otro, pero éste es singular, obedeciendo que lo común siempre tiene alguna particularidad. Goza de singularidad: fue el día de venida a la vida de Ernesto Guevara de la Serna; un trotamundos argentino, que estuvo en Perú dos veces transitando por Tacna, Puno, Cusco, Machupicchu, Abancay, Andahuaylas, Pucallpa, Lima, aún por los leprosorios de Portada de Guía, el de Huambo, cerca a Andahuaylas o de San Pablo, de Iquitos, guiado por su profesión de médico.

Y su venida al mundo pudo ser el 14 de mayo o de junio. La ambigüedad  sólo explicable para evitar los recelos sociales de gestación antes de matrimonio. Lo importante es que se trata del día de nacimiento de un personaje de especial resonancia por haber mantenido una línea ideológica, sin vaivén alguno, en los fracasos y en los triunfos, conducta respetada por sus opositores.
 
Gozaba de un espíritu aventurero, presumiblemente influenciado por los continuos traslados de sus padres de una región a otra en territorio argentino. Unas veces hacía su recorrido con un amigo lugareño y otros sólo, sea en bicicleta, motocicleta prestada o utilizando el clásico dedo para recorrer los largos caminos de su patria, soportando todo tipo de inclemencias. Un trotamundos, como tal, un aventurero acogiéndose a lo que le venía, incluso la banca pública para pasar la noche a falta de dinero para la posada.

Su aspecto era la de un “hippie”, pese a pertenecer a familia acomodada de clase media superior. Una enamorada que tuvo de joven, a regañadientes lo presentaba a sus amistades por el aspecto que ofrecía. “Era de vergüenza, pero para él era lo normal”, contaba ella al recordar los momentos de su pasado romance.

Un día común dentro de sus aventuras de recorrido, hizo amistad en Lima con el doctor Hugo Pesce, médico del leprosorio de Portada de Guía del Rímac, de Lima. Con él se adentró en conocimientos políticos. Pesce había sido discípulo de José Carlos Mariátegui, el pensador peruano autor de “7 ensayos de Interpretación de la realidad peruana”. Sin duda, con el médico, conoció la realidad de exclusión social existente.

El trotamundos rosarino diría más tarde haber sufrido “un gran cambio en mi actitud en la vida”. Incluso que los pueblos de América Latina “constituimos una sola raza, que desde México hasta el Estrecho de Magallanes, presenta notables similitudes etnográficas”.

Y añadiría: “Por eso, tratando de quitarme de toda carga de provincialismo, brindo por Perú y por América Unida”….“Este vagar sin rumbo por nuestra mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí”. 

En esos avatares de su nueva vida, se encontraría en Guatemala con Hilda Gadea, una exiliada peruana de filiación aprista, que actuaba como secreta colaboradora del derrocado Presidente Arbenz. Ella, más tarde, sería su primera compañera y mujer. 

El cambio ideológico, lo condujo a constituirse en una personalidad mundialmente conocida como “Che” Guevara, apelativo que le puso el guerrillero Antonio “Ñico” López, uno de sus subalternos de Sierra Maestra, por utilizar en toda conversación, aún en los álgidos momentos de lucha contra el ejército cubano, el clásico “che” argentino.

Triunfante la guerrilla de Fidel Castro con la huida del dictador Batista, Guevara ocupó altos cargos en la nueva administración estatal, presidiendo misiones diplomáticas cubanas a diversos instituciones internacionales, a países europeos y asiáticos siendo una de sus actividades más importantes su exposición sobre la revolución cubana en la Organización de las Naciones Unidas.

Dejó toda su notoriedad y jerarquía en la revolución cubana, triunfada ésta, para crear movimientos similares en el Congo (Africa), cuyo fracaso se debió a la falta de apoyo de sus habitantes en la cereación de un foco revolucionario. 

Posteriormente ingresó de incógnito a Bolivia, donde halló la muerte en una emboscada, a la 1.10 de la tarde del día 9 de octubre de 1967, a los 39 años de edad, a manos del sargento Mario Terán, tras su captura. A Terán, ciego en su ancianidad, una brigada médica social en Bolivia, le devolvió la visión a sus ojos durante la gestión de Evo Morales.

Queda del trotamundos seis películas de largo metraje;  poemas de Neruda, Cortazar, Benedetti, entre otros. La fotografía tomada por Alberto Korda y el perfil de Jim Fitzpatrick, recorren por doquier más que de cualquier personaje mundial, pese al tiempo transcurrido de su desaparición.

Algo de suyo paradójico hay en Bolivia. Che Guevara fue elevado al nivel de santo por los habitantes de La Higuera, donde murió, porque a decir de los pobladores el rostro del guerrillero muerto, con los ojos abiertos, asemeja la imagen de Jesús de Nazaret.  

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