14 es un numeral como cualquier otro, pero éste es singular,
obedeciendo que lo común siempre tiene alguna particularidad. Goza de singularidad:
fue el día de venida a la vida de Ernesto Guevara de la Serna; un trotamundos
argentino, que estuvo en Perú dos veces transitando por Tacna, Puno, Cusco, Machupicchu,
Abancay, Andahuaylas, Pucallpa, Lima, aún por los leprosorios de Portada de
Guía, el de Huambo, cerca a Andahuaylas o de San Pablo, de Iquitos, guiado por
su profesión de médico.
Y su venida al mundo pudo ser el 14 de mayo o de junio. La
ambigüedad sólo explicable para evitar
los recelos sociales de gestación antes de matrimonio. Lo importante es que se
trata del día de nacimiento de un personaje de especial resonancia por haber
mantenido una línea ideológica, sin vaivén alguno, en los fracasos y en los
triunfos, conducta respetada por sus opositores.
Gozaba de un espíritu aventurero, presumiblemente
influenciado por los continuos traslados de sus padres de una región a otra en
territorio argentino. Unas veces hacía su recorrido con un amigo lugareño y
otros sólo, sea en bicicleta, motocicleta prestada o utilizando el clásico dedo
para recorrer los largos caminos de su patria, soportando todo tipo de
inclemencias. Un trotamundos, como tal, un aventurero acogiéndose a lo que le
venía, incluso la banca pública para pasar la noche a falta de dinero para la
posada.
Su aspecto era la de un “hippie”, pese a pertenecer a
familia acomodada de clase media superior. Una enamorada que tuvo de joven, a
regañadientes lo presentaba a sus amistades por el aspecto que ofrecía. “Era de
vergüenza, pero para él era lo normal”, contaba ella al recordar los momentos
de su pasado romance.
Un día común dentro de sus aventuras de recorrido, hizo
amistad en Lima con el doctor Hugo Pesce, médico del leprosorio de Portada de
Guía del Rímac, de Lima. Con él se adentró en conocimientos políticos. Pesce
había sido discípulo de José Carlos Mariátegui, el pensador peruano autor de “7
ensayos de Interpretación de la realidad peruana”. Sin duda, con el médico,
conoció la realidad de exclusión social existente.
El trotamundos rosarino diría más tarde haber sufrido “un
gran cambio en mi actitud en la vida”. Incluso que los pueblos de América
Latina “constituimos una sola raza, que desde México hasta el Estrecho de
Magallanes, presenta notables similitudes etnográficas”.
Y añadiría: “Por eso, tratando de quitarme de toda carga de
provincialismo, brindo por Perú y por América Unida”….“Este vagar sin rumbo por
nuestra mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí”.
En esos avatares de su nueva vida, se encontraría en
Guatemala con Hilda Gadea, una exiliada peruana de filiación aprista, que
actuaba como secreta colaboradora del derrocado Presidente Arbenz. Ella, más
tarde, sería su primera compañera y mujer.
El cambio ideológico, lo condujo a constituirse en una
personalidad mundialmente conocida como “Che” Guevara, apelativo que le puso el
guerrillero Antonio “Ñico” López, uno de sus subalternos de Sierra Maestra, por
utilizar en toda conversación, aún en los álgidos momentos de lucha contra el
ejército cubano, el clásico “che” argentino.
Triunfante la guerrilla de Fidel Castro con la huida del
dictador Batista, Guevara ocupó altos cargos en la nueva administración
estatal, presidiendo misiones diplomáticas cubanas a diversos instituciones
internacionales, a países europeos y asiáticos siendo una de sus actividades
más importantes su exposición sobre la revolución cubana en la Organización de
las Naciones Unidas.
Dejó toda su notoriedad y jerarquía en la revolución cubana,
triunfada ésta, para crear movimientos similares en el Congo (Africa), cuyo
fracaso se debió a la falta de apoyo de sus habitantes en la cereación de un
foco revolucionario.
Posteriormente ingresó de incógnito a Bolivia, donde halló
la muerte en una emboscada, a la 1.10 de la tarde del día 9 de octubre de 1967,
a los 39 años de edad, a manos del sargento Mario Terán, tras su captura. A
Terán, ciego en su ancianidad, una brigada médica social en Bolivia, le
devolvió la visión a sus ojos durante la gestión de Evo Morales.
Queda del trotamundos seis películas de largo metraje; poemas de Neruda, Cortazar, Benedetti, entre
otros. La fotografía tomada por Alberto Korda y el perfil de Jim Fitzpatrick,
recorren por doquier más que de cualquier personaje mundial, pese al tiempo
transcurrido de su desaparición.
Algo de suyo paradójico hay en Bolivia. Che Guevara fue
elevado al nivel de santo por los habitantes de La Higuera, donde murió, porque
a decir de los pobladores el rostro del guerrillero muerto, con los ojos
abiertos, asemeja la imagen de Jesús de Nazaret.

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