lunes, 29 de junio de 2015

A 5 años de masacre del “baguazo”



El caso "Baguazo" es un típico ejemplo que la justicia no es igual para todos los peruanos. Los ciudadanos "de segunda" no tienen la misma oportunidad que los de "primera categoría", de andar sueltos sin el peso de hallarse perseguidos, soportar la pesada carga de ser enjuiciados o condenados a largos años de prisión.

Hizo bien el diario La República en insertar en su edición diaria, como encarte el CD "La Espera - Historia del Baguazo"-, para conocer la dimensión de los sucesos del 5 de junio del 2009, durante el régimen del ex-presidente Alan García Pérez y la gestión de Mercedes Cabanillas en el portafolio del Interior.

Dicha edición fue peculiarmente solicitada por los lectores, habida cuenta la trágica matanza que enlutó el hogar de 33 familias, de policías y de aborígenes. Sirvió, asimismo, para escuchar y conocer de cerca la retórica de García Pérez para intentar encandilar a nacionalistas y neoliberales con el uso de una vulgar oratoria justificatoria que cae  por ridícula.

O escuchar a Flores Aráoz decir sobre lo escaso del presupuesto de la República que imposibilitaba realizar obras de bien social y que conociendo esa situación se exigía invertir en el bienestar de dicho sector nacional. "No me jodan, pues", remató con esa ridícula frase su negación, contrariedad u oposición el veterano político que proyecta ser candidato a la Presidencia de la República de Perú.

A diferencia de García Pérez, que consideró que los aborígenes tienen un pensamiento de religiosidad primitiva, considerando como dioses o espíritu de sus difuntos a cada uno de los elementos de la naturaleza, el ideológo Rummil expuso lo falaz de ese criterio habida cuenta que la concepción ancestral de los aborígenes sobre la naturaleza difiere radicalmente del criterio occidentalista.

Lo cierto es que la masacre de Bagua fue un funesto epílogo del "Síndrome del perro del hortelano", publicado por el diario El Comercio bajo la autoría del ex-mandatario, y el dictado de una nueva legislación para regular las inversiones en áreas de comunidades mediante consulta previa.


Luis Bambaren contra críticas a Ollanta Humala y su esposa


Tenía que salir una autoridad religiosa para poner coto a los desmanes de políticos en sus desaforadas críticas contra el Presidente Ollanta Humala como a su esposa Nadine Heredia, en el intento de desprestigiarlos con fines absolutamente partidaristas ante la proximidad de las elecciones del 2016.

La voz de protesta partió del Monseñor Luis Bambarén, quien en corta pero centrada exposición, criticó con acritud a los políticos opositores señalando que lanzan calumnias colindantes con la basura contra el mandatario y su esposa. 

Lo censurable es que las acres censuras, exigiendo el imperio de la moralidad y ética en el manejo de la administración pública, surge de un sector que, olvidando su funesto pasado envuelto en la corrupción más  abominable de la historia republicana, intenta dar clases de honestidad.

“Hoy quiero decir sobre todo palabras de solidaridad y de rechazo y condenación, a tantas acusaciones y calumnias que se levantan”, dijo Monseñor Bambarén al inicio de su corta y sorpresiva intervención en Palacio de Gobierno, durante la entrega de ISO 9001:2008 al Programa Pensión 65.

“Dios ha dado un octavo mandamiento para no levantar falso testimonio. Y aquí con qué facilidad se calumnia”, añadió en una intervención que fue una sorpresa para el Presidente de La República, Ollanta Humala, y su esposa Nadine Heredia.

“Todos tienen derecho a ser jueces, echan basura, manchan famas y honores”, puntualizó el conocido obispo de Chimbote, sin duda alguna, contrariado por las desmedidas críticas realizadas no sólo por los políticos sino por los medios de comunicación social adictos al dueto Fujimori-alanismo.

El conocido religioso indicó que manifestaba su solidaridad y el rechazo a las calumnias proferidas contra el mandatario y su esposa, para finalmente felicitarlos por los programas sociales que se viene realizando. 

Luego expresó que en sus 48 maños de obispo  no había visto que gobierno alguno hubiese cubierto la protección de las personas desde su nacimiento hasta el final de su existencia.

El ISO en mención es una certificación de calidad constituida por la Organización Internacional de Normalización para cuya dación requiere que el 75% de sus integrantes apruebe su otorgamiento.

La norma internacional promueve la adopción de un enfoque basado  en procesos cuando se desarrolla, implementa y mejora la eficiencia de un sistema de gestión de la calidad. 

Son miembros de dicha organización internacional países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, México, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela. Viene  actuando desde su creación en 1999, en el ámbito de la gestión de calidad.

Caso fondos buitres: Argentina



Cuando alguien sostiene que un gobernante recibe el país con sus activos y pasivos, entiendo que está en tremendo error. No puede asumir la criminalidad cometida en el pasado ni sus errores económico-financieros ni la pobreza en que colocó a la población, por decir lo menos.

El nuevo gobierno tiene la obligación de "enderezar entuertos", entre éstos los fondos buitre, siguiendo una política a favor del interés nacional. Hacer lo contrario sería honrar a los que hacen modus vivendi con la compra de carroñas.

Sobrada razón tiene Aníbal Fernández al manifestar que Gabriela Michetti no sabe de lo que está hablando. En realidad, la mano derecha de Mauricio Macri está totalmente desubicada cuando manifiesta que Argentina debe hacer honor a sus deudas, respaldando así el fallo Griesa.

Una posición eminentemente pro conservadora; un "desaguisado", en expresiones del jefe de gabinete, Anibal Fernández.

En el supuesto negado que ganara las elecciones Macri y compañía, con qué recursos fiscales contaría para afrontar los asuntos económico-sociales y financieros, habida cuenta que el pago de los fondos buitres prácticamente quebraría al Estado argentino.

Cristina Fernández ha venido realizando dura batalla contra los que detentan dichos fondos, adquiridos a precios ganga porque constituían para los originales poseedores un dolor de cabeza por lo que fue preferible malvenderlas que mantenerlas.