Bajo este título hice una nota de opinión sobre Nadine
Heredia, ante los comentarios de periodistas reciclados y de políticos de oposición, en el gobierno que
iniciaba su esposo, el Presidente de la República.
Lo fundamental es que la Constitución Política del Perú, aún en
plena vigencia, en su Artículo 110º
afirma que las condiciones para ser elegido Presidente de la República, son: “ser peruano
de nacimiento, tener más de 35 años de edad al momento de la postulación y
gozar del derecho de sufragio”. No hay, pues, más reparo alguno y ella cumple
con todos los requisitos enunciados, en tanto se anime a postular el 2016.
Es de suyo importante mencionar que la norma constitucional
está por encima de otras, pues todas ellas son inferiores – cualesquier
denominación tengan- a la Ley
de Leyes.
El pánico que sufren los posibles candidatos o candidatas,
es explicable por la preocupación que tienen de desmoronarse sus intención de
llegar a la primera magistratura por lo que abogan que Nadine se dedique a
zurcir las medias de su esposo o a bordar adornitos de hogar y deje de cumplir
las obras esenciales que tanto requieren las mayorías del país.
El texto, que no persigue sino la defensa del talento de una
joven mujer peruana, está en la red social:
“Hay algunos que piensan que las mujeres deben seguir
dedicándose a zurcir calcetines o a bordar prendas, en pleno Siglo XXI, dejando
la política a los hombres, olvidando que los tiempos cambian y el ejemplo de
connotadas personalidades, de ese género, a nivel internacional. La cercanía de
una mujer ante el gobernante, mejor aún en calidad de consorte, debe servirle
al conductor de consejera de primerísima línea para la atención y solución de
problemas que afecta a todo país, como Perú, con apremiantes requerimientos.
Es común decir que tras un gran hombre siempre hay una mujer
(Esperemos que llegue a ese nivel el actual mandatario). Se ha dicho, asimismo
y con mucha claridad, que no hay mejor administradora del hogar que una mujer.
Viene a ser como la ministra de economía y finanzas del núcleo familiar; como
tal, experta en el uso adecuado de los escasos ingresos con la racionalización
de egresos para no caer en bancarrota.
Pedir que la
Primera Dama no intervenga en política, desde el lugar en que
se halla, es negarle sus aptitudes. Es evidente que no lo hará en forma directa
y pública por no haber sido elegida para gobernar, pero no se puede evitar su
intervención indirecta dada la cultura política que posee, su talento de
estadista favorecido por el impulso de su juventud. En Sudamérica se tiene el
ejemplo de mujeres gobernantes, que, pese a la crisis de la globalización
económica y financiera, vienen conduciendo adecuadamente a sus respectivos países.
De allí que Nadine de Humala no puede estar dedicada a
zurcir medias o bordar adornos, en algún rincón de Palacio de Gobierno. Tiene
que intervenir en política social, y activamente, desde el lugar que ocupa. El
hecho de que no debe tener voz o voto en el quehacer del Ejecutivo no quiere decir
que se la coloque una mordaza y se la prive de emitir opinión, consubstancial a
una persona, gobernante o no.
No mantenerse sumisa, colindante con la complicidad, frente
al marido poderoso y corrupto le costó su seguridad y tranquilidad a la señora
Susana Higuchi. Ella, pese todo, cumplió con su deber de denunciar las
corruptelas en palacio a cargo de familiares de su esposo, el presidente, que
hoy gozan de libertad en Japón, lejos del alcance del fuero judicial peruano.
Nadine, tiene entre manos, la tarea de cooperar en
desmoronar el aparato partidarista levantado en el país por espacio de diez
años por el fujimorismo, utilizando los dineros del erario público, en la
compra de adhesiones en los sectores D y E, que dada su pobreza vendieron sus
votos por un plato de lentejas, situación que el Jurado Nacional de Elecciones
debe prohibir.
Este censurable procedimiento fue utilizado en las
elecciones políticas de 2011
a favor de la candidata del régimen corrupto, con
directa participación de máximos directivos de la gran prensa y sus ramales
escritos, televisivos y radiales. Estos mismos, sin pudor alguno, llegaron a lanzar
a la calle a periodistas opuestos a colaborar en el torcido y repudiable
procedimiento.
Dada su juventud y cultura política, Nadine tiene la
capacidad de escuchar y evaluar todas las deliberaciones que se efectúen a
nivel del Ejecutivo y aconsejar a su esposo, en privado, el paso más
recomendable a seguir. En el corto tiempo de gestión, ella, en gesto positivo,
se ha mostrado permanentemente, al lado de Ollanta, el gobernante, pese a
críticas nada razonables lanzadas en contra suya y que han motivado airados
rechazos y condenas aún de personalidades religiosas.
Las obras sociales ejecutadas adecuadamente, deben tener
resonancia política en el crecimiento y desarrollo. 2016 debe hallar un Perú
limpio de rezagos de la corrupción, como la existente en la última década del
pasado siglo, cuyos integrantes tienen la osadía de mantener una bancada de
importancia en el Congreso.

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